Dos familias, una granja, una fe

Una forma importante de celebrar la vida rural sin una celebración formal es contar historias de las personas que viven un estilo de vida rural. Dos de estas historias convergen en una granja: Prairie Gold Farms, cerca de Hancock.

Prairie Gold Farm cerca de Hancock, Minnesota

Aunque sus historias son algo diferentes, no tiene que profundizar mucho para ver que lo que une a las familias Solvie y Sánchez es su profunda fe, su intenso amor por sus familias y su devoción por la tierra y los animales que cuidan.

Prairie Gold es una granja y está operada por la familia Solvie. Dean Solvie, su esposa Deb y sus tres hijas en edad universitaria, Nicole, Ashley y Jennifer, viven en la granja original donde Dean creció. Junto con su padre, Dennis, que vive al otro lado de la carretera, su hermano Bruce, que vive a unas cuatro millas de distancia, y su sobrino, Tyler, que vive en Morris, crían cerdos, maíz, soya, remolacha o betabeles para producir azúcar y frijoles.

Deb y Dean Solvie

“Crecí en esta granja y todos mis recuerdos están en esta granja”, dijo Dean. “Tenemos mucho espacio abierto. Si se trataba de conducir vehículos de cuatro ruedas, motocicletas, caballos, podíamos tener cualquier cosa o animales siempre que pudiéramos convencer a mamá y papá, tuvimos perros y gatos, y otros animales. Realmente disfruté eso y eso es lo que también quería para mi familia”.

Deb también creció en Minnesota, en la granja de su familia cerca de Kensington. “Fue maravilloso criar a nuestra familia aquí”, agregó Deb.

“Nuestras niñas aprendieron muchas habilidades, aprendieron cómo trabajar, cómo cuidar a los animales y cómo mostrar aprecio por todo lo que tenemos. También entienden de dónde proviene su comida. Criar a nuestras tres niñas en una zona rural ha sido maravilloso”. Para Dean, la primavera en la granja es una de las mejores épocas del año y es algo para celebrar. “Disfruto el olor de la tierra, cavando, plantando en ella. No importa lo que esté plantando, el concepto es el mismo: está plantando esa semilla y la nutrirá y tendrá algo al final. Tienes que hacer eso todos los años. Y si no te gustó cómo fue este año, siempre tienes la oportunidad de mejorarlo el próximo año.

Tanto Deb como Dean confían mucho en su fe, especialmente durante la temporada de cultivo. Siempre estamos orando por lluvia y siempre somos bendecidos por lo que Dios nos da”, dijo Deb.

Dean Solvie, a la derecha, e Isaias Sanchez hablan regularmente sobre los planes del día en la granja.

Debido al tamaño de su operación, también emplean a algunas personas para ayudarlos. Eso incluye a Isaías Sánchez, que vive en Morris con su esposa, Anabel, y sus hijos, Julián, de 4 años, y Daniel, de casi dos años.

Originario de México, donde su familia tenía una granja, Isaías se mudó al área de Morris hace unos nueve años y ha trabajado con Dean durante unos tres años. Solvies y Sanchezes asisten a la parroquia de la Asunción en Morris.

“Los Sanchezes son simplemente una gran familia”, dijo Dean. “Puedes ver el cristianismo de Isaías en sus acciones, en cómo hace las cosas, cómo interactúa. Es muy refrescante. Él está muy arraigado en su fe con su familia. Tiene estándares muy similares, valores similares a los que yo tengo y quién soy. Es genial verlo”.

Ocasionalmente, la esposa de Isaias, Anabel, y sus dos hijos, Julian, de 4 años, y Daniel, de casi 2, visitan a Isaias en la granja de Solvie.

Isaías trabaja principalmente en la producción porcina y es responsable de tres instalaciones, cada una con alrededor de 2,400-2,500 cerdos. Su papel comienza cuando los cerditos miden alrededor de 13 libras y son destetados de sus madres. Agrupan la granja, lo que significa que hay una nueva camada cada cuatro semanas. Isaías los cuida todo el tiempo hasta que salen al mercado, generalmente seis meses, desde el parto hasta el final.

Lo que Isaías aprecia más de la vida rural es la tranquilidad del campo.

“Este lugar es muy tranquilo, la gente es muy amable. Nuestros niños pueden jugar a la pelota y andar en bicicleta. Siento que, si estuvieran creciendo en la ciudad, estarían jugando videojuegos o viendo televisión. En el campo, siempre hay algo que hacer”, dijo Isaías.

“Me encanta esta área”, agregó Anabel. “Estamos realmente centrados en la familia y este es un lugar hermoso para criar a nuestros hijos”.

Anabel y Daniel Sanchez

En el trabajo anterior donde Isaías laboraba, sus horas eran largas y volvía a casa del trabajo demasiado cansado para jugar con sus hijos pequeños. Anabel e Isaias están agradecidas con los Solvies que entienden que la fe y la familia son lo primero.

Anabel dijo que el tiempo extra que el trabajo le permite a Isaías y su familia involucrarse más en la comunidad y la iglesia.

“En México, mi familia siempre asistía a misa”, dijo. “Todos los días mi abuelo iba a la iglesia y rezaba el rosario. Ahora podemos continuar esa hermosa tradición con nuestra familia”.

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Vida Rural: CELEBRANDO SIN UNA CELEBRACIÓN

Debido a COVID-19, la celebración anual de La Vida Rural programada para el 2 de Agosto ha sido pospuesta. El comité de planificación, junto con las granjas co-anfitrionas, consideró que es importante mantener a todos lo más seguro posible durante la continua incertidumbre de este tiempo pandémico y postpandémico, dijo Kateri Mancini, directora de la oficina de problemas sociales de Caridades Católicas.

“Es importante para nosotros en Caridades Católicas poder compartir la belleza de nuestras granjas y comunidades anfitrionas con la mayor cantidad de personas posible en toda la diócesis”, agregó. “Las limitaciones en el número de asistentes, si se llevara a cabo la celebración harian que esto fuera desafiante e inequitativo.

Seguiremos honrando a los ganadores del Premio Católico Century Farm en Agosto, y continuaremos celebrando la belleza del patrimonio rural de la Diócesis de St. Cloud de otras maneras durante los próximos meses”.

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Author: Kristi Anderson

Kristi Anderson is the associate editor for The Central Minnesota Catholic Magazine.

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