Área de Comunidades Católicas: Planificación para un futuro fuerte y vibrante

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Durante los últimos tres años, nuestra diócesis ha participado en un proceso de planificación pastoral para fortalecer la vida parroquial y revitalizar nuestra misión como miembros bautizados del Cuerpo de Cristo aquí en el centro de Minnesota. Es un proceso que se ha basado en el trabajo dedicado de los misioneros y los primeros inmigrantes europeos que plantaron y cultivaron por primera vez las semillas de la fe en nuestra área hace 150 años. Este proceso incluye mirar hacia las próximas décadas a medida que nos esforzamos por encontrar formas cada vez mejores de proclamar la Buena Nueva de Cristo y ser sabios administradores de los recursos de nuestra parroquia.

Obispo Donald J. Ketter, es el noveno obispo de la Diócesis de St. Cloud, Minnesota.

Inicié este proceso de planificación pastoral por varias razones. El paisaje de nuestra diócesis está cambiando. La población católica en general de nuestra diócesis que se compone de 16 condados, o cabeceras municipales, ha estado disminuyendo en los últimos 50 años y también ha ido cambiando. Nuestros condados rurales y occidentales se están reduciendo en población, mientras que nuestros condados del este, más cercanos a las ciudades gemelas, están creciendo. También tenemos un número creciente de Católicos Latinos, muchos de los cuales necesitan atención espiritual y pastoral en Español.

También tenemos menos sacerdotes de los que una vez tuvimos. Proyectamos que en aproximadamente una década, tendremos menos de 60 sacerdotes menores de 70 años para servir a nuestras 131 parroquias actuales. Estamos trabajando duro (y espero que ustedes también lo estén), para cultivar más vocaciones al sacerdocio, pero esto seguirá siendo un desafío para el previsible futuro y tenemos que tomar esto en consideración para planear.

No necesariamente veo estas tendencias desde una perspectiva negativa, y espero que ustedes tampoco lo hagan. Estas circunstancias, simplemente describen la realidad actual y futura que debemos abordar juntos. Nuestra Iglesia ha enfrentado muchos desafíos similares, y ciertamente más severos, durante sus 2,000 años de historia. De hecho, este desafío de planificación pastoral nos presenta oportunidades que pueden revitalizar nuestra fe, hacer que nuestras parroquias sean más vibrantes y fortalecer a la Iglesia en general para su misión durante muchos, muchos años por venir.

La colaboracion, no la competencia, es la clave del exito de este proceso. Lo mismo sucederá con cada persona que sirva en una posición de liderazgo que recibe una formación sólida y continua adecuada a su rol. Un ejemplo reciente de ésta formación de la cual podemos sentirnos muy orgullosos es el programa de formación de liderazgo laico en el que nuestros hermanos y hermanas Latinos están actualmente inscritos.

He dicho muchas veces en múltiples reuniones en los últimos años que no inicié este proceso de planificación pastoral simplemente porque tenemos menos sacerdotes. Todos los cambios que mencioné anteriormente requieren que pensemos en “ser Iglesia” de una manera nueva, una en la que reconsideremos nuestra estructura territorial y parroquial tradicional para que podamos ser más efectivos en la formación y el sostenimiento de discípulos en nuestras realidades actuales y futuras.

El objetivo de nuestro proceso es mantener una presencia Católica en todas las áreas de nuestra diócesis. Esto incluye garantizar que las personas tengan acceso a la Eucaristía Dominical, fuente y cumbre de nuestra fe, a una distancia razonable de sus hogares. En este momento, ninguna parroquia se está cerrando como resultado de este proceso.

Por lo tanto, ¿cómo se ve el camino hacia adelante?

Cada parroquia en la Diócesis de St. Cloud será parte de una Comunidad Católica de Area, (ACCs), por sus iniciales en Inglés, compuesta por dos o más parroquias en una región determinada. Habrá 29 ACCs repartidas por toda la diócesis. (ver mapa) Estas ACCs serán diferentes a los acuerdos de “agrupación” de los cuales muchas de nuestras parroquias son actualmente parte. Las parroquias agrupadas negocian los horarios de misa y los boletines compartidos, pero de otro modo pueden considerarse independientes entre sí.

Como parte de una ACCs, se llamará a las parroquias a nuevos niveles de colaboración e intercambio de recursos. Los pastores trabajarán en estrecha colaboración con el personal laico, diáconos, voluntarios y todos los bautizados de las parroquias de ACCs para satisfacer las necesidades pastorales y espirituales del área.

Nuestra oficina de Planificación Diocesana y nuestro Consejo de Planificación ofrecerán pautas y sugerencias sobre cómo las ACCs podrán abordar esto, pero en muchos aspectos las ACCs sólo estarán limitadas por su propia creatividad. Por ejemplo, una parroquia con un vibrante programa de formación en la fe ó un comité de asuntos de justicia social en crecimiento podría ofrecer este don y capacidad a las otras parroquias incluidas en la ACCs. Las parroquias pueden unirse para pagar un salario justo y vital para un director general parroquial.

La colaboración, no la competencia, es la clave del éxito de este proceso. Lo mismo sucederá con cada persona que sirva en una posición de liderazgo que recibe una formación sólida y continua adecuada a su rol. Un ejemplo reciente de ésta formación de la cual podemos sentirnos muy orgullosos es el programa de formación de liderazgo laico en el que nuestros hermanos y hermanas Latinos están actualmente inscritos. El programa, que cuenta con aproximadamente 50 personas, se lleva a cabo en colaboración con el Instituto de Liderazgo Pastoral de la Universidad de Santa María del Lago en la Arquidiócesis de Chicago. Este programa está preparando a los futuros líderes no solo para nuestra comunidad Latina, sino para toda nuestra diócesis.

Todo el mundo tiene un papel en esta iglesia. Me acuerdo de las palabras de San Pablo a los Corintios: “Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo” (1 Corintios 12:12). Cada persona en nuestra diócesis, desde los pastores hasta las personas sentadas en los bancos de la iglesia, tienen una parte en ayudar a construir comunidades de fe fuertes que fomenten el discipulado.

Este plan se ha finalizado luego de muchas consultas con nuestros pastores, el consejo de planificación y los líderes laicos, muchos de los cuales asistieron a reuniones regionales y parroquiales sobre la mejor manera de avanzar. Creo que este enfoque hará que nuestras parroquias sean más fuertes y más vibrantes; a su vez, esto hace que la Iglesia más allá de nuestras parroquias sea más fuerte y más vibrante. Nos ayuda a convertirnos en una iglesia enfocada en la misión de Cristo, no simplemente en el mantenimiento.

Si aún no han escuchado, muy pronto escucharán más sobre este proceso de planificación pastoral por parte de su pastor y que afectará a su parroquia. Uno de los siguientes pasos es que cada ACC forme un consejo de planificación con miembros comisionados por los pastores de las parroquias individuales del ACC’s. (vea abajo) Se planean días de formación en Abril y Mayo para que los miembros del consejo de ACCs aprendan más sobre la visión y como avanzar.

Si tienen alguna pregunta, los invito a ponerse en contacto con su pastor o Brenda Kresky, la directora de Planificación Pastoral de nuestra diócesis, en bkresky@gw.stcdio.org o 320-529-4611.

Que el Espíritu Santo bendiga nuestros esfuerzos para renovar nuestra misión de ser el corazón de misericordia, voz de esperanza y manos de justicia de Cristo, ahora y en el futuro. 

Sinceramente suyo en Cristo,

+ Donald J. Kettler

  Share:

Author: The Central Minnesota Catholic

The Central Minnesota Catholic is the magazine for the Diocese of St. Cloud.

Leave a Reply

*