Si estamos convencidos de que Dios nos ama, podemos ser un reflejo de la vida de Jesús en el mundo. La llegada del Adviento nos invita a ir más allá de la falsa seguridad de quien se conforma simplemente con ser virtuoso, y a entregarnos con valentía al amor de Dios, como lo hacen los santos
Reflexiones de Adviento inspiradas en las doctoras de la Iglesia
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin: El primer santo indígena del continente americano
“Morenita del Tepeyac”. “Reina de México”. “Emperatriz de las Américas”. Estos son algunos de los nombres con los cuales la Virgen de Guadalupe es reverenciada no sólo en México, sino en toda Latinoamérica y el resto del mundo. Sin embargo, esta devoción no hubiera sido posible sin un humilde indígena llamado Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
Historia de un santo: San Finnian de Clonard
San Finnian, considerado uno de los padres del monaquismo irlandés, fundó la abadía de Clonard, en Irlanda, en el año 520.
‘Viene uno más poderoso que yo’: Vivir el Adviento con San Juan Bautista
Los cuatro Evangelios aclaman a San Juan Bautista y lo distinguen de los demás. Desde antes de su nacimiento, fue elegido por Dios para anunciar, bautizar e identificar a Jesús como el Mesías tan esperado.
Historia del Santo: San Francisco Javier
Francisco Javier provenía de una familia noble de la región vasca del norte de España y conocido como el Apóstol de las Indias y Japón.
Cuatro pasos para vivir el discipulado en Adviento
Durante el Adviento, las reflexiones tradicionales nos recuerdan que nuestro llamado a evangelizar implica esperar y vivir la anticipación.
Historia del Santo: San Andrés Dung-Lac y los mártires bajo un Nerón vietnamita
La mayoría de los católicos estadounidenses probablemente nunca hayan oído hablar de San Andrés Dung-Lac, cuya festividad se celebra el 24 de noviembre.
La unidad en la enseñanza, la misión y la preocupación por los inmigrantes resuena en la asamblea de otoño de los obispos
Desde el comienzo de la asamblea plenaria de otoño de los obispos católicos de Estados Unidos hasta su final, una resonante preocupación por la dignidad dada por Dios a los inmigrantes y por la unidad en la enseñanza clara de la fe y la renovación espiritual del país dominó los trabajos de la asamblea.


























