Del Real: Los hombres jóvenes están luchando por encontrar propósito y vocación

Vicente Del Real | OSV News

En todo Estados Unidos, se está desarrollando una crisis silenciosa pero presente entre los hombres jóvenes.

Los investigadores describen cada vez más un fenómeno conocido como el “inicio tardío” de la vida adulta. Muchos hombres jóvenes están tardando más en acceder a un trabajo estable, formar una familia y establecer un sentido claro de dirección en la vida.

El problema no se limita a la economía. Está profundamente relacionado con cuestiones de búsqueda personal, vocación y lo que puede entenderse como una crisis de propósito.

En generaciones anteriores, la transición hacia la adultez solía estar marcada por expectativas claras. Se esperaba que los hombres jóvenes trabajaran, proveyeran, hicieran sacrificios, contribuyeran a sus comunidades y eventualmente formarán sus propias familias. Estas eran responsabilidades que no siempre se cumplían con facilidad, pero que proporcionaban un marco para el crecimiento y la madurez.

Hoy, ese marco ha cambiado.

Según datos laborales, la participación masculina en la fuerza laboral ha disminuido de manera constante en las últimas décadas. En 1970, aproximadamente el 80% de los hombres estadounidenses participaron en la fuerza laboral. Según estimaciones recientes, esa cifra ha bajado a cerca del 69%. Entre los hombres jóvenes, especialmente aquellos sin título universitario, la disminución ha sido aún más pronunciada.

Sin embargo, esta crisis no se trata únicamente del empleo; es una crisis más profunda de participación social. También se había señalado una crisis en 2023, cuando el entonces Cirujano General de los Estados Unidos, Vivek Murthy, advirtió sobre el aumento de “una epidemia de soledad y aislamiento”.

Más recientemente, la atención se ha centrado en los hombres, con algunos investigadores identificando lo que se ha denominado una “epidemia de soledad masculina”. Es importante señalar que esta forma de soledad va más allá de las relaciones románticas y refleja una desconexión social más amplia.

En este contexto, los hitos tradicionales de la adultez, como el matrimonio, el empleo estable y la participación cívica, están ocurriendo más tarde o no están ocurriendo para muchos.

En este artículo destacan, desde la experiencia personal de trabajar con hombres jóvenes, un factor notable en esta realidad.

Un mundo de victorias virtuales

Uno de los cambios culturales más visibles que afectan a los hombres jóvenes es el auge del entretenimiento digital inmersivo. Los videojuegos ocupan ahora una parte significativa del tiempo libre de muchos hombres jóvenes. Investigaciones de la Oficina Nacional de Investigación Económica han encontrado que los hombres jóvenes han aumentado considerablemente el tiempo dedicado a los videojuegos en las últimas dos décadas, reemplazando a menudo horas que generaciones anteriores habían dedicado al trabajo o al desarrollo de otras habilidades, responsabilidades e ideas.

Sin embargo, el atractivo de los videojuegos no es difícil de entender. Ofrecen algo que el mundo real cada vez lucha más por proporcionar: objetivos claros, desafíos significativos y progreso visible, todo dentro de un marco con muy pocas consecuencias por el fracaso y en entornos altamente competitivos y entretenidos.

Dentro de estos mundos digitales, los jugadores pueden convertirse en héroes, guerreros y otras figuras admirables. Pueden derrotar enemigos, liderar equipos, construir imperios y dominar desafíos difíciles. Sus esfuerzos son recompensados, su identidad afirmada y su progreso reconocido.

Todo esto puede ser positivo. ¿El problema? Esto ocurre solo dentro de un mundo virtual.

Cuando la persona se desconecta del videojuego, el contraste con la vida real puede ser fuerte. Muchos hombres jóvenes sienten que en el mundo real no son nada de eso. Puede que no se sientan necesarios, capaces o invitados a una misión significativa. Esto presenta una oportunidad real para la Iglesia de ofrecer a los hombres jóvenes una verdadera oportunidad de comunidad, misión y vocación.

El hambre más profunda

El problema más profundo que enfrentan los hombres jóvenes hoy no es simplemente la tecnología o el entretenimiento. Es la ausencia de espacios donde puedan sentirse invitados a florecer, servir y madurar. Sin caminos claros hacia responsabilidades significativas, muchos hombres jóvenes se desorientan.

Algunos recurren a mundos digitales donde la experiencia de logro es más fácil de obtener. Otros luchan en silencio con la soledad, la ansiedad y la falta de dirección. Pero debajo de estas luchas hay algo más profundo: un deseo de misión.

Los hombres jóvenes no buscan solo comodidad o entretenimiento. Quieren un desafío. Quieren construir algo significativo. Quieren saber que sus vidas importan a los demás.

Sin embargo, este proceso requiere madurez, y la madurez requiere sacrificio.

Esto puede ser un proceso intimidante para muchos. No obstante, este anhelo profundo en la formación de un hombre joven abre posibilidades de crecimiento que son tanto exigentes como profundamente gratificantes; un crecimiento arraigado en la formación humana, apoyado por espacios de responsabilidad y fortalecido por otros pilares de formación.

En estos entornos, los hombres jóvenes comienzan a desarrollar disciplina, responsabilidad y un sentido más claro de propósito. Aprenden a ordenar sus deseos, a perseverar en la dificultad y a comprometerse con algo más grande que la comodidad o el interés propio.

Un llamado a acompañar a los hombres jóvenes

Investigaciones recientes destacan una disminución en los vínculos sociales cercanos entre los hombres, con un número creciente que reporta carecer de amistades cercanas o sentirse profundamente desconocido por los demás.

Un informe de 2023 de Equimundo, por ejemplo, encontró que muchos hombres se identifican con la afirmación “nadie realmente me conoce bien”, particularmente entre las generaciones más jóvenes.

Este creciente sentido de aislamiento contrasta fuertemente con la comprensión de la Iglesia sobre la persona humana como inherentemente relacional y orientada al propósito.

Desde esta perspectiva, los hombres jóvenes florecen no en el aislamiento, sino cuando son invitados a vidas con sentido –llamados a servir, liderar, sacrificarse y ayudar a construir comunidades basadas en el amor y la responsabilidad.

Esto significa que las familias, parroquias y ministerios no pueden simplemente criticar a los hombres jóvenes por desviarse. Deben acompañarlos, desafiarlos e invitarlos a participar de manera significativa en la vida de la Iglesia y de la sociedad.

Cuando los hombres jóvenes comienzan a reconocer que son realmente necesarios, y que se les confía responsabilidad y que cuentan con el apoyo de una comunidad que cree en ellos, su sentido de identidad comienza a cambiar. El “héroe” que antes solo se encontraba en las pantallas empieza a tomar forma en la vida real a través de acciones significativas y propósito.

Esta transformación es especialmente importante considerando que la soledad ha sido consistentemente vinculada a resultados negativos de salud, incluyendo un mayor riesgo de mortalidad prematura, enfermedades cardiovasculares, ansiedad, depresión, demencia y accidentes cerebrovasculares.

Los hallazgos de Equimundo subrayan aún más esta realidad, con un 40% de los hombres cumpliendo criterios de síntomas depresivos y un 44% reportando ideación suicida reciente.

En este contexto, ayudar a los hombres jóvenes a redescubrir un sentido de misión tiene implicaciones que van mucho más allá del individuo. A medida que se arraigan en un propósito y en la conexión, las familias se fortalecen, las comunidades se vuelven más cohesionadas y la Iglesia se renueva con una generación de hombres preparados para servir.

Vicente Del Real es el fundador y director ejecutivo de Iskali, una organización católica sin fines de lucro dedicada a formar y empoderar a jóvenes líderes latinos. Escribe desde Chicago, donde lidera la misión de fe, servicio y comunidad de Iskali. Esta columna fue escrita en colaboración con Maria De Leon-Sanchez.

En la foto de arriba: Un joven reza durante la misa del Domingo de Ramos frente a la capilla de Santa María en la Gruta del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Lourdes en Emmitsburg, Maryland, el 2 de abril de 2023. (Foto de OSV News/Bob Roller)
  Share:

Author: OSV News

OSV News is a national and international wire service reporting on Catholic issues and issues that affect Catholics.

Leave a Reply

*