Historia de una Santa: Santa Josefina Bakhita

Secuestrada. Golpeada. Vendida. Tan traumatizada que olvidó su nombre. Este es el horroroso comienzo de la historia de Santa Josefina Bakhita.

A pesar de años de esclavitud y abuso, la historia de Santa Josefina culmina con una esperanza que da vida. Su recuperación es un testimonio del papel que la fe en el amor de Dios puede desempeñar para ayudar a las víctimas de la esclavitud a sobrevivir. Santa Josefina llegó a creer que Dios la amaba y la llamó por su nombre. Canonizada en el año 2000, ofrece esperanza a quienes buscan recuperar su dignidad como hijos amados de Dios. Se ha convertido en la santa patrona de todas las víctimas de la trata de personas. El 8 de febrero, día de su festividad, se celebra una jornada anual de oración y concientización contra la trata de personas.

Nacida alrededor de 1869, la niña que posteriormente se llamaría Bakhita llevó una vida despreocupada como miembro del pueblo Daju de Sudán. Su vida cambió drásticamente cuando unos traficantes de esclavos árabes asesinaron a sus padres y la secuestraron. La obligaron a caminar descalza más de 965 kilómetros y la vendieron cinco veces durante los siguientes 12 años en los mercados de esclavos de Sudán.

Tras ser vendida a un comerciante italiano, las Hermanas Canosianas la cuidaron en Italia, y fue entonces cuando Bakhita descubrió quién era realmente. Atraída por Jesús en la cruz, aprendió de un Dios que había experimentado en su corazón, sin saber quién era, desde niña. En palabras del Papa Benedicto XVI: «Llegó a saber que este Señor incluso la conocía, que la había creado, que realmente la amaba».

Al negarse a abandonar a las hermanas cuando su amo regresó, Bakhita obtuvo la libertad en 1889 cuando un tribunal italiano dictaminó que nunca había sido esclava legalmente. Con el control de su vida por primera vez, Bakhita se unió a las hermanas. Bautizada como Josefina Margarita y Fortunata, profesó sus votos en 1896 e invitó a otros a amar a Dios mientras servía como cocinera, sacristana y portera en Schio durante 42 años. Querida por los venecianos por su presencia esperanzadora y su sonrisa alegre, esta hermana, a quien llamaban cariñosamente Sor Moretta (“hermanita morena”) o Madre Moretta (“madre negra”), fue una fuente especial de inspiración.

Aunque soportó mucho dolor físico en sus últimos años, murió sonriendo en 1947, invocando a Nuestra Señora. En su biografía, revela que había trascendido su sufrimiento para perdonar a sus captores: «Si me encontrara con quienes me secuestraron, e incluso con quienes me torturaron, me arrodillaría y les besaría las manos. Porque, si estas cosas no hubieran sucedido, hoy no sería cristiana ni religiosa».

En la photo arriba: Un tapiz de Santa Josefina Bakhita, esclava africana fallecida en 1947, cuelga de la fachada de la Basílica de San Pedro durante su canonización en el año 2000 en el Vaticano. El papa Francisco publicó un videomensaje con motivo del Día Internacional de Oración y Concienciación contra la Trata de Personas, que se celebra el 8 de febrero, festividad de Santa Bakhita. (Foto CNS/L’Osservatore Romano vía Reuters)
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Author: Faith Catholic

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