David Agren | OSV News
Los aficionados al fútbol mexicanos han rezado por el éxito en el Mundial en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde los fieles vistieron al Niño Jesús con la camiseta oficial de la selección nacional.
Muchos han asistido a Misa con las camisetas verdes de la selección mexicana. Algunos incluso han hecho promesas a Nuestra Señora de Guadalupe, conocidas como “mandas” (votos sagrados), de cambio personal, actos de servicio y penitencia para pedir por el triunfo del “Tri” en el Mundial. Los jugadores mexicanos, por su parte, se han encomendado antes de los partidos a la patrona nacional en un altar en el Estadio Azteca.
La fe ha estado en primer plano a lo largo de la trayectoria de México en el Mundial en su propio territorio, ya que el país es anfitrión del torneo junto con Estados Unidos y Canadá. Los aficionados han rezado por el éxito y para que México llegue a los cuartos de final por primera vez desde 1986, superando una racha de eliminaciones desgarradoras y desastrosas en el torneo.
Sin embargo, México no logró pasar de los octavos de final, al perder 3-2 ante Inglaterra en la Ciudad de México el 5 de julio.
La actuación de México desató la pasión y el patriotismo, mientras cientos de miles de aficionados vestidos de verde –la camiseta de la selección mexicana fue la más vendida del torneo– celebraban las victorias en el Monumento a la Independencia (coloquialmente llamado El Ángel de la Independencia). La intensidad de las multitudes fue tal que tres personas murieron por asfixia al ser aplastadas durante las celebraciones, mientras que un cuarto aficionado falleció tras sufrir un ataque epiléptico. Los aficionados incluso intentaron perturbar el sueño de los equipos visitantes llevando mariachis, tocando tambores y encendiendo fuegos artificiales frente a sus hoteles.
Para muchos mexicanos, “ha sido un escape”, declaró el padre Manuel Corral Martín, canónigo de la Catedral Metropolitana, a OSV News.
El torneo, sin embargo, se desarrolló en medio de dificultades internas. Colectivos de familias, que buscan a sus seres queridos desaparecidos ante la indiferencia del gobierno, protestaron para llamar la atención sobre la crisis de las 135.000 personas desaparecidas en México.
Los partidos se jugaron en Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país, donde la violencia de los cárteles de la droga recrudeció en febrero tras el asesinato del jefe del crimen Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Uno de cada diez hogares en Guadalajara tiene un familiar desaparecido, según Jalisco Cómo Vamos, una organización no gubernamental.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha restado importancia al problema de las personas desaparecidas y se ha jactado de que la tasa de homicidios ha bajado un 46% desde que asumió el cargo en octubre de 2024.
“El mundial es un distractor de lo que está pasando en el país”, declaró a OSV News el padre jesuita Jorge Atilano, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz (DNP), una iniciativa católica para pacificar México, antes del partido contra Inglaterra.
“Yo creo que a lo mejor en estos días se celebre los triunfos”, pero también hay conciencia “de que andamos mal” en áreas como la seguridad, agregó. Ambas cosas pueden tener lugar. “Podemos celebrar que ganó México y ser conscientes de que falta mucho por mejorar”, dijo.
La Conferencia del Episcopado Mexicano ha celebrado los éxitos de la selección mexicana. Sin embargo, en un comunicado del 25 de junio afirmaron: “Queremos familias completas celebrando a México y jóvenes que realicen sus sueños sin que peligren sus vidas. … ¡Cuánto deseamos que la alegría expresada en las calles se traduzca en compromiso por México y en motivo de esperanza para los más vulnerables!”.
La provincia de los jesuitas en México expresó su esperanza de que el entusiasmo por la Copa Mundial se convirtiera en una oportunidad de aprendizaje. Los aficionados en México se han unido en torno al lema: “¿Y si sí?”. Los jesuitas escribieron en una breve reflexión: “Desde la espiritualidad ignaciana, podríamos leer ese ‘¿Y si sí?’ como una invitación a mirar la realidad con esperanza y discernimiento”.
Los jesuitas continuaron: “Creer no significa negar las dificultades, sino preguntarnos, con los pies en la tierra y el corazón abierto: ¿Y si sí podemos dar un paso más? ¿Y si sí podemos reconstruirnos como país? ¿Y si sí podemos elegir la paz sobre la violencia? ¿Y si sí encontramos a todas las personas desaparecidas? ¿Y si sí podemos hacer del entusiasmo una fuerza para el encuentro, la fraternidad y el bien común?”.
La fe y el fútbol llevan mucho tiempo entrelazados en México.
La tradición de vestir al Niño Jesús con los colores de México comenzó antes del Mundial de 1970, organizado por México, en la iglesia de San Gabriel Arcángel, en el barrio de Tacuba. Los feligreses continuaron la tradición cada cuatro años, confeccionando un uniforme para el Santo Niño de los Milagros, quien normalmente atraía a la gente para orar por sus hijos enfermos.
Sin embargo, la tradición se interrumpió antes del torneo de 2026, ya que el actual párroco consideró el acto como “fanatismo”, según el padre Corral. La catedral tomó la iniciativa a fines de junio al vestir al Niño Jesús con los colores de México porque la gente lo pedía, dijo.
La devoción al Niño Jesús está muy arraigada en México y formó parte de la evangelización inicial tras la conquista española en 1521, según los sacerdotes. Los fieles mexicanos colocan tradicionalmente estatuas del Niño Jesús en los belenes de sus hogares. En la Candelaria, suelen vestir las estatuas del Niño Jesús con elegancia o, a veces, como santos o incluso con uniformes deportivos o de trabajo para la fiesta de la Presentación.
“En el centro del país se da mucho que al niño Dios lo visten de muchas maneras para pedir favores y en este caso la devoción popular es muy grande y hace que hasta el Niño Jesús le pongan su playera de la Selección Mexicana como una manera de rezar por los futbolistas”, dijo a OSV News el padre Alan Camargo, portavoz de la Diócesis de Matamoros-Reynosa.
Los mexicanos no fueron los únicos aficionados de América Latina que rezaron por el éxito en el Mundial. Según el padre Corral, los aficionados colombianos rezaron en la catedral antes de un partido contra Uzbekistán en junio, en la Ciudad de México. También aficionados de otros países rezaron al Niño Jesús por sus equipos, dijo.
La Copa del Mundo ha mostrado al mundo un México festivo y hospitalario, ya que el país recibió a miles de visitantes y apenas hubo casos de aficionados a quienes se les negaran visas –a diferencia de Estados Unidos y Canadá. La selección de Irán se alojó en Tijuana y viajó a Los Ángeles y Seattle para disputar sus partidos después de que se le negara el permiso para permanecer por períodos prolongados en Estados Unidos.
Los videos en redes sociales mostraron a aficionados mexicanos e ingleses llevándose bien en las calles antes de su partido de octavos de final e incluso cantando el éxito de los Beatles “Hey Jude”.
Los sacerdotes expresaron su esperanza de que el país pudiera mostrar la misma unidad al celebrar el éxito futbolístico más allá del torneo.
“La pregunta es: ¿y luego qué sigue? Ojalá que pues esto nos ayude para aprovechar la manera de unirnos por cosas buenas, pero a veces pasa la emoción y seguimos cada quien en nuestro camino”, dijo el padre Camargo.
David Agren escribe para OSV News desde Buenos Aires, Argentina.



















