¿Qué es exactamente una encíclica?

Por el Padre Joseph Parisi

Una encíclica es una carta pastoral dirigida por el Papa a toda la Iglesia. Las cartas encíclicas suelen abordar cuestiones de fe o moral, fomentar una conmemoración concreta o una devoción piadosa, o tratar asuntos de disciplina eclesiástica que deben observarse universalmente.

Los apóstoles utilizaban cartas para dirigirse a los fieles de las diversas iglesias que habían ayudado a fundar. En particular, San Pablo escribió varias cartas (epístolas), 21 de las cuales se incluyen en el canon del Nuevo Testamento. Sus sucesores, los obispos, siguieron esta práctica y solían enviarse cartas entre ellos y a los miembros de las iglesias particulares confiadas a su cuidado pastoral, con el fin de garantizar la coherencia en la fe y la práctica, especialmente en lo que respecta a la celebración de la liturgia.

El propio obispo de Roma escribía cartas para que se distribuyeran a todos los obispos. También recibía cartas de los obispos, que, a su vez, distribuía a otros obispos.

–Declive y renacimiento–

Durante la Edad Media, la práctica de enviar estas cartas cayó en desuso. En esta época, los Papas enviaban cartas solo a obispos concretos sobre asuntos particulares de sus diócesis. Los obispos respondían por escrito únicamente al Papa.

El Papa Benedicto XIV (r. 1740-58), empleando sabiamente el poder de la recién inventada imprenta, revivió la antigua práctica de que el Papa escribiera cartas a todos los obispos del mundo.

Fue el Papa Gregorio XVI quien aplicó el término “encíclica” a estas cartas, derivado de la palabra latina “encyclicus”, o circular, porque estaban dirigidas a toda la Iglesia.

Desde 1740, los pontífices han redactado cerca de 300 cartas encíclicas, que han abordado multitud de cuestiones relacionadas con la vida y el ministerio de la Iglesia.

–‘El que a vosotros oye, a mí me oye’–

Las cartas encíclicas no se consideran de inspiración divina y no contienen asuntos que se consideren una nueva revelación. Sin embargo, se consideran instrumentos del magisterio ordinario que contienen la enseñanza autorizada del vicario de Cristo.

En cuanto a la cuestión de la autoridad vinculante de la enseñanza contenida en una encíclica, el Papa Pío XII afirmó lo siguiente en su carta encíclica “Humani Generis”, de fecha 12 de agosto de 1950: “Ni puede afirmarse que las enseñanzas de las encíclicas no exijan de por sí nuestro asentimiento, pretextando que los Romanos Pontífices no ejercen en ellas la suprema majestad de su Magisterio.Pues son enseñanzas del Magisterio ordinario, para las cuales valen también aquellas palabras: ‘El que a vosotros oye, a mí me oye’ (Lc 10, 16); y la mayor parte de las veces, lo que se propone e inculca en las Encíclicas pertenece ya –por otras razones–al patrimonio de la doctrina católica”.

El Concilio Vaticano II declaró en “Lumen Gentium”: “Este obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo particular ha de ser prestado al magisterio auténtico del Romano Pontífice aun cuando no hable ex cathedra; de tal manera que se reconozca con reverencia su magisterio supremo y con sinceridad se preste adhesión al parecer expresado por él, según su manifiesta mente y voluntad, que se colige principalmente ya sea por la índole de los documentos, ya sea por la frecuente proposición de la misma doctrina, ya sea por la forma de decirlo”.

–Fuentes de alegría y desafío–

Las encíclicas papales han sido recibidas en ocasiones por la Iglesia con alegría, al abordar cuestiones de piedad o devoción popular. En otras ocasiones, los Papas han escrito encíclicas que abordan cuestiones relacionadas con los grandes problemas morales de su tiempo. Tales encíclicas han sido a menudo fuente de gran debate entre diversos estudiosos y teólogos.

Las encíclicas no se consideran en sí mismas pronunciamientos infalibles del pontífice. Y aunque las enseñanzas que contienen pueden resultar a veces gravosas y difíciles de aceptar y seguir para algunos, los católicos de buena voluntad de todo el mundo están obligados a reconocer su autoridad apostólica y a esforzarse por aceptar humildemente sus enseñanzas.

¡Cuán bendita ha sido la Iglesia al recibir la enseñanza del Señor y la guía del Espíritu Santo que se contiene en las cartas encíclicas de los Papas a lo largo de los siglos!

El padre Joseph L. Parisi obtuvo su máster en teología pastoral en la Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma en 1974 y su licenciatura en derecho canónico en Saint Paul University en Ottawa, Canadá, en 1986. Es un sacerdote jubilado de la Arquidiócesis de St. Louis.

En la foto de arriba: El Papa León XIV firma su primera exhortación apostólica, “Dilexi Te” (“Te he amado”), en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano el 4 de octubre de 2025, fiesta de San Francisco de Asís. Su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, será publicada el 25 de mayo de 2026 y abordará la inteligencia artificial y la protección de la dignidad humana, según anunció el Vaticano el 18 de mayo de 2026. (Foto OSV News/Vatican Media/CPP)
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Author: Dianne Towalski

Dianne Towalski is a multimedia reporter for The Central Minnesota Catholic Magazine.

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