Un milagro en el mar y la devoción de un joven padre inmigrante

Silvio Cuéllar | OSV News

Era una tarde de verano en la costa de Narragansett, en Nueva Inglaterra. Un joven inmigrante ecuatoriano había salido a pescar junto a un amigo. El mar estaba especialmente agitado y las olas golpeaban con fuerza las rocas desde donde ambos lanzaban sus líneas.

De pronto, una enorme ola sorprendió a Sixto y lo arrastró mar adentro. En cuestión de segundos pasó de disfrutar una tarde de pesca a luchar desesperadamente por su vida. Las olas amenazaban con estrellarlo contra las rocas o arrastrarlo cada vez más lejos de la costa.

Como si la situación no fuera ya suficientemente dramática, la linterna que llevaba en la cabeza se desprendió y desapareció entre las aguas oscuras. Lo único que alcanzó a gritarle a su amigo fue:

–¡Llama a emergencias y pide ayuda!

Durante casi dos horas luchó sin chaleco salvavidas, tratando de mantenerse a flote mientras tragaba grandes cantidades de agua.

“Varias veces sentí que me hundía por completo. Mis pulmones se llenaban de agua y luchaba con todas mis fuerzas por volver a salir”, recuerda.

En medio de aquella angustia oró sin cesar a Dios y a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nubes, patrona de muchos ecuatorianos.

Pero lo que más ocupaba su pensamiento no era él mismo.

Pensaba en su esposa y en sus hijos. Era el único sostén económico de su familia y se preguntaba qué sería de ellos si aquella noche no lograba sobrevivir.

Cuando sus fuerzas casi se habían agotado, ocurrió algo que él considera un verdadero milagro. La linterna que había perdido al caer al agua apareció flotando nuevamente a su lado. La tomó inmediatamente y comenzó a hacer señales hacia la embarcación de rescate. Apenas lograron verlo, la luz se apagó definitivamente.

Fue suficiente.

Los rescatistas pudieron localizarlo y sacarlo con vida, a pesar de haber permanecido casi dos horas en el océano.

Las estadísticas muestran que la mayoría de las personas que caen al mar durante la noche y sin un dispositivo de flotación difícilmente son encontradas con vida. Por eso,

Sixto está convencido de que Dios escuchó su oración.

Agradecido por ese regalo de una segunda oportunidad, decidió cumplir la promesa que hizo mientras luchaba contra las olas: dedicar más tiempo al servicio de Dios.
Hoy forma parte del equipo de servidores parroquiales de Blessed Sacrament, en Providence, donde colabora organizando la logística de procesiones, festivales y otras actividades de la comunidad.

Además, impulsó junto con otros inmigrantes ecuatorianos un proyecto que parecía imposible: traer desde Ecuador una imagen de nueve pies de Nuestra Señora de las Nubes. Después de dos años de trabajo, sacrificios y colectas, la imagen fue finalmente entronizada en la parroquia en 2026. Hoy se ha convertido en un lugar de oración no sólo para la comunidad ecuatoriana, sino para todos los fieles.

En junio, mes en que celebramos el Día del Padre, he estado pensando en tantos hombres inmigrantes como Sixto. Padres que dejan atrás su tierra, aprenden un nuevo idioma, muchas veces un nuevo oficio y trabajan largas jornadas para sacar adelante a sus familias. Muchos de ellos, además, encuentran tiempo para servir generosamente en sus parroquias, ofreciendo a Dios su tiempo, su talento y su tesoro.

El Papa Francisco escribió en Patris Corde que “San José nos recuerda que todos aquellos que están aparentemente ocultos o en ‘segunda línea’ tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación”. Cuántos padres viven precisamente así: lejos de los reflectores, pero sosteniendo silenciosamente a sus familias y fortaleciendo la vida de la Iglesia.

La historia de Sixto también nos recuerda las palabras del Señor: “Sé fuerte y valiente; no tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1,9).

Hoy Sixto continúa agradeciendo aquel milagro. Ejerce la profesión de peluquero, forma junto a su esposa una hermosa familia católica con cinco hijos y sigue sirviendo con alegría en su parroquia.

Oremos por todos los padres, especialmente por aquellos que emigraron buscando un futuro mejor para sus hijos. Que, siguiendo el ejemplo de San José, sean hombres de fe, de trabajo, de valentía y de servicio; y que nunca olviden que Dios camina junto a ellos, aun en medio de las tormentas más difíciles de la vida.

Silvio Cuéllar es un escritor, compositor de música litúrgica y periodista. Él fue coordinador de la oficina del Ministerio Hispano y editor del periódico El Católico de Rhode Island en la Diócesis de Providence.

En la foto de arriba: Un padre migrante solicitante de asilo carga a su hijo mientras espera ser escoltado por la Patrulla Fronteriza en Roma, Texas, el 6 de mayo de 2021. (Foto de OSV News/Go Nakamura, Reuters)

Author: OSV News

OSV News is a national and international wire service reporting on Catholic issues and issues that affect Catholics.

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