En bicentenario, papa insta a mexicanos a centrarse en presente y futuro

Por David Agren | Catholic News Service

El papa Francisco instó a los mexicanos a que se centren en el presente y miren al futuro, en vez de quedarse en el pasado, mientras el país celebra el bicentenario de su independencia.

En una carta dirigida al arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, el papa dijo: “El aniversario que están celebrando invita a mirar no sólo al pasado para fortalecer las raíces, sino también a seguir viviendo el presente y a construir el futuro con gozo y esperanza, reafirmando los valores que los han constituido y los identifican como Pueblo -valores por los que tanto han luchado e incluso han dado la vida muchos de vuestros antecesores- como son la independencia, la unión y la religión”.

“Fortalecer las raíces –dijo el papa– implica reevaluar el pasado”.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, asiste a una ceremonia para conmemorar el bicentenario de la independencia de México de España en el Palacio Nacional en la Ciudad de México el 15 de septiembre de 2021. El papa Francisco instó a los mexicanos a que se centren en el presente y miren al futuro, en vez de quedarse en el pasado, mientras el país celebra el bicentenario de su independencia. (Foto CNS/Henry Romero, Reuters)

Pero instó a los mexicanos a mirar el presente escandalosamente violento, en el que los cárteles de la droga y el crimen organizado –lleno de gente que practica la piedad popular y que se considera propiamente católica– libran guerras por el territorio, matan y desaparecen a mexicanos inocentes y obligan a miles a huir de sus hogares.

“No se pueden ignorar las acciones de los últimos tiempos, cometidas contra el sentimiento religioso cristiano de la gran parte del pueblo mexicano, provocando un profundo sufrimiento”, escribió el papa Francisco.

“Pero no podemos evocar los dolores del pasado para quedarnos ahí, sino para aprender de ellos… con vistas a sanar las heridas, cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre nuestras diferencias, y construir la tan esperada fraternidad, priorizando el bien común por encima de intereses creados, tensiones y conflictos”.

México declaró su independencia de España el 16 de septiembre de 1810, en un movimiento iniciado por el padre Miguel Hidalgo Costilla. La independencia se logró plenamente el 27 de septiembre de 1821, tras una década de conflictos.

El rol del padre Hidalgo Costilla y de otro héroe de la independencia, el sacerdote José María Morelos –héroes nacionales, cuyas imágenes adornan los billetes y cuyos nombres adornan calles y pueblos de todo México– es complicado para la Iglesia Católica, ya que se creía comúnmente que los eclesiásticos estaban excomulgados. Un informe realizado en 2007 por el sacerdote e historiador Gustavo Watson, reveló que ambos hombres murieron como sacerdotes católicos.

El padre Hidalgo Costilla reunió a la gente siguiendo las imágenes de Nuestra Señora de Guadalupe, la patrona nacional, escribió el papa Francisco.

” María de Guadalupe, la Virgen Morenita, dirigiéndose de modo particular a los más pequeños y necesitados, favoreció la hermandad y la libertad, la reconciliación y la inculturación del mensaje cristiano, no sólo en México sino en todas las Américas”, escribió. “Qué ella siga siendo para todos ustedes la guía segura que los lleve a la comunión y a la vida plena en su Hijo Jesucristo”.

El cardenal Leonardo Sandri viajó a México en representación del papa Francisco para el bicentenario y celebró una misa el 26 de septiembre en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

“Que las celebraciones del bicentenario de la independencia de México estén bajo tu mirada, oh, Virgen de Guadalupe, porque como dijo el apóstol Santiago en la segunda lectura, ningún hombre ni nación pisotee los derechos de los demás, especialmente de los pobres y oprimidos”.

El cardenal Sandri terminó su homilía refiriéndose a la Guerra Cristera de los años ’20, una época de persecución de los católicos, cuando se cerraron parroquias y los rebeldes católicos se levantaron en armas contra un gobierno anticlerical. El Estado mexicano y la Iglesia Católica permanecieron oficialmente distanciados hasta que México y el Vaticano establecieron relaciones en 1992.

“Y ninguna nación confunda la idea de una presunta libertad humana como forma para liberarse de la dulce presencia de Dios y de su anuncio en la sociedad, como nos enseñaron san Joselito Sánchez del Río y los mártires cristeros quienes murieron con tu nombre en sus labios, Señora Nuestra de Guadalupe”.

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Author: Catholic News Service

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